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Buscar personal es mucho más que seleccionarlo
Desde el momento que se inicia una
búsqueda hasta que la persona es realmente parte del
equipo de trabajo se atraviesan diferentes etapas.
La primera consiste en definir el perfil del candidato y
las prioridades que se tendrán en cuenta para realizar
la selección. En este punto es fundamental considerar
todos los aspectos que tienen que ver con las
competencias y habilidades tanto personales como
profesionales del puesto.
La siguiente etapa, quizás la más ardua, es la lectura
de currículums, y sus consecuentes selecciones. Es
recomendable en este punto, estar atentos a todos los
indicadores que puedan permitir tomar una decisión. No
hay una receta para ellos, solo hay que desmenuzar cada
perfil y recopilar toda la información relevante.
Llegamos a la etapa de entrevistas y aquí sin duda “la
primer impresión es la que vale”, pero luego es
importante indagar sobre su trayectoria profesional, sus
apreciaciones sobre cada una de sus experiencias y los
motivos de su desvinculación. Ciertamente recomendamos
entrevistar una cantidad reducida de postulantes,
eligiendo a aquéllos mejor rankeados en nuestra
evaluación de currículums. Luego de esta entrevista ya
sería oportuno poder comenzar a definir finalistas.
Suele ser muy útil en esta primer ocasión que sean 2 los
entrevistadores, para poder tener 2 apreciaciones con
ópticas diferentes de cada candidato en menor tiempo.
Un secreto: siempre hay que tomar nota de todo lo
relevante ocurrido en la entrevista inmediatamente, para
no olvidar ningún detalle.
Definidos los candidatos finales, recomendamos 2 ó 3, es
el momento de una nueva entrevista, una evaluación
práctica y hasta una prueba en el puesto, para tomar la
decisión. Para algunos puestos también es necesario
realizar una indagación psicotécnica, que nos provee de
otros elementos sobre la personalidad del candidato.
Ahora bien, tenemos elegido el postulante que ocupará el
puesto en cuestión.
Pero ¿podemos decir que el proceso ha terminado? La
respuesta es no.
Es el momento de iniciar una nueva etapa, la inducción,
donde se debe capacitar al nuevo empleado en mucho más
que los contenidos específicos de la tarea a
desarrollar. Se trata de interiorizarlo en todos los
aspectos que hacen a la identidad de la empresa.
¿Podemos decir ahora que la selección ha concluido?
En realidad aún no, ahora es fundamental el andamiaje
del nuevo empleado y acompañarlo en sus primeros pasos
al mismo tiempo que se lo evalúa desde adentro.
Sin duda buscar personal es más que seleccionarlo, pero
también es cierto que cuidar cada uno de los pasos nos
puede garantizar mejores resultados.
Eso sí, hay que estar abiertos a que las cosas no salgan
como se espera, y en menos de tres meses tener que
volver a empezar.
Lic. Andrea Vitola
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